1976
Origen del cartel de Medellín

Pablo Escobar fue el jefe máximo del cartel de Medellín. Controló el tráfico internacional de drogas y ordenó ejecutar decenas de actos narcoterroristas.
Foto: El Mundo

Desde finales de los años 70 hasta principios de los 90, el cartel de Medellín, una organización ilegal dedicada a la producción y distribución de cocaína, ejecutó decenas de actos narcoterroristas que dejaron secuelas dolorosas en la sociedad colombiana.

Nace el cartel

En 1977, siguiendo las mismas rutas que utilizaron para el tráfico de marihuana en la llamada bonanza marimbera de finales de la década de los 60, los hermanos antioqueños Jorge Luis, David y Fabio Ochoa se asociaron para traficar cocaína hacia Estados Unidos y satisfacer la creciente demanda de esta droga.

Para este año Pablo Escobar, quien comenzó su historial delictivo con el robo de carros y el contrabando de cigarrillos, ya hacía parte de este negocio. Él y su primo Gustavo Gaviria, eran los encargados de recoger en Ecuador la pasta de coca que llegaba desde Bolivia y Perú, para luego procesarla en Colombia.

En 1976, Pablo Escobar y su primo Gustavo Gaviria fueron encarcelados por transportar 39 kilos de cocaína en la llanta de su carro.

A finales de esta década Escobar y los Ochoa se unieron para aumentar su capacidad de producción. Además de manejar los laboratorios y vender la cocaína a los distribuidores, controlaban la comercialización en Estados Unidos, en donde las ganancias podrían ser hasta seis veces mayores que en Colombia. En poco tiempo monopolizaron el tráfico en La Florida, Nueva York, Chicago y los Ángeles.

Después se sumó Carlos Lehder, quien compró una isla en Bahamas llamada Cayo Norman para cargar los aviones y aumentar el volumen de los envíos. Para la década de los 80, Escobar había creado la que se conocería como “La oficina”, a ella llegaban las personas no solo para comprar sino también para vender la cocaína y recibir mayores ganancias.

Con la experiencia que le había dado el control del tráfico de drogas en Bogotá, llegó Gonzalo Rodríguez Gacha. En poco tiempo, este negocio ilegal alcanzó grandes dimensiones. Fue así como en 1982 las autoridades norteamericanas comenzaron a llamar a este grupo el Cartel de Medellín.

El poder del dinero

Los integrantes del cartel comenzaron a exhibir sus grandes fortunas provenientes del narcotráfico. Algunos las utilizaron para figurar en la política. En 1982 Escobar llegó a la Cámara de Representantes y Carlos Lehder creó el Movimiento Latino, ambos querían hacerse más visibles e influyentes para evitar la extradición a Estados Unidos por delitos de narcotráfico.

Además, Escobar y Rodríguez Gacha se dedicaron a regalar canchas de fútbol, iglesias e incluso un barrio entero, este a personas que vivían en el basurero de Medellín.

Pero el origen de sus fortunas no pasó desapercibido y llamó la atención de algunos sectores de la sociedad colombiana. El ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, denunció la incursión del dinero proveniente del narcotráfico en los equipos de fútbol, las empresas y la política.

Además de la acusaciones, las autoridades colombianas y norteamericanas comenzaron una persecución. El coronel de la Policía Jaime Ramírez, quien se convirtió en el principal aliado de Lara Bonilla, logró desmantelar a Tranquilandia, la fábrica de cocaína más grande del mundo.

Tranquilandia tenía 500 hectáreas de extensión, 6 pistas de aterrizaje y 19 laboratorios en los que semanalmente producían 3.500 kilos de cocaína.

En represalia a esta acción, el cartel de Medellín ordenó asesinar a Lara Bonilla y a Ramírez Gómez. En su lucha por derrotar a la institucionalidad, murieron jueces, policías, magistrados, periodistas y demás personalidades que se atrevieron a hacer públicos sus vínculos con la ilegalidad.

Con la consigna «preferimos una tumba en Colombia a un calabozo en Estados Unidos”, el 6 de noviembre de 1986 los miembros del cartel de Medellín, junto a narcotraficantes de otras zonas del país, se agruparon bajo el nombre Los Extraditables. En poco tiempo ejecutaron decenas de actos terroristas para ejercer presión y evitar la extradición de los narcotraficantes a Estados Unidos.

El fin del cartel

En la historia del Cartel de Medellín, Lehder fue el único narcotraficante extraditado. El 18 de febrero de 1987 fue capturado en el oriente antioqueño y horas después enviado a Estados Unidos. Los Ochoa se sometieron a la justicia entre diciembre de 1990 y febrero de 1991 y obtuvieron beneficios que les permitieron pasar pocos años en la cárcel.

Esta organización desapareció con la muerte de Gacha en 1989 y de Escobar en 1993 y de la mayoría de sus socios. Fabio Ochoa continúo delinquiendo y fue extraditado en 2001 por narcotráfico. Actualmente, sigue preso en Estados Unidos.

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