16/02/1991
Carro bomba en la Plaza de Toros La Macarena

Hermana de Mary Luz Restrepo y esposa de Dairo Vallejo, víctimas de la Bomba La Macarena

La explosión de los 200 kilos de dinamita que contenía el carro bomba, le provocó la muerte a 22 personas. Foto: Óscar Garcés.

De acuerdo con versiones de la época, este atentado terrorista iba dirigido contra la Policía Nacional. Foto: Óscar Garcés.

Minutos después de la denotación, unidades de la Defensa Civil, de la Policía y del Ejército, llegaron al escenario de la tragedia. Foto El Mundo.

Hasta las 2:00 de la mañana, las autoridades estuvieron removiendo los escombros. Foto: El Mundo.

Sicarios de la banda Los Priscos activaron un carrobomba afuera de la Plaza de Toros La Macarena con el objetivo de vengar la muerte de sus cabecillas a manos de las fuerzas militares. Civiles y policías fueron las víctimas de este hecho que evidenció el recrudecimiento de la violencia.

Un carrobomba cargado con 200 kilos de dinamita estalló el sábado 16 de febrero de 1991 a las 6:15 de la tarde, frente a la Plaza de Toros La Macarena, en Medellín, en el momento en que finalizaba la octava corrida de toros de la Vigésima Feria Taurina La Candelaria. El automóvil explotó cerca de una patrulla del F-2 (el departamento de inteligencia de la Policía Nacional) que estaba parqueada a 80 de metros de la Plaza.

Un acto atroz

La hora y el lugar escogido por Los Priscos, una banda al servicio del cartel de Medellín, demostró que en su guerra contra la institucionalidad no existían límites. 22 personas murieron, entre ellas 9 policías, y 155 resultaron heridas. En consecuencia, la ciudad se declaró en alerta roja y los centros asistenciales en estado de emergencia.

Este hecho hizo parte de una serie de venganzas que emprendieron Los Priscos por la muerte de sus cabecillas en medio de operativos policiales. Además, lo vieron como una forma de presionar para que se viniera abajo el Tratado de Extradición, que por esos días había sido incluido en la agenda de la Asamblea Nacional Constituyente.

“Una vez más la Policía Nacional ha sido víctima de la delincuencia organizada a través de grupos de sicarios y terroristas que desde tiempo atrás vienen recibiendo el apoyo de los narcotraficantes, con el vano empeño de tratar de minar la actividad de la Institución en la lucha contra el delito”, dijo el entonces comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, Jorge Ernesto Ferrero Echeverry.

En uno de los automóviles destruidos por la bomba se encontró un panfleto que decía: “Las corridas de toros son una vergüenza nacional”. Días antes de la corrida la Policía recibió un mensaje que anunciaba la existencia de un plan para atentar contra la Plaza, por esta razón reforzaron la seguridad en el lugar y el número de policías afectados fue escabroso.

Cualquiera que sea su origen o la identidad de sus autores, se trata de acciones promovidas y desarrolladas por enemigos de Colombia, de su democracia”, César Gaviria Trujillo, presidente de Colombia.

Los daños materiales también fueron significativos. La onda explosiva destruyó el costado occidental del puente de la avenida San Juan. Más de 46 vehículos particulares que estaban estacionados afuera de La Macarena se incendiaron. Además, las casetas de ventas callejeras quedaron destruidas.

Una vez más la mafia del narcotráfico demostró el poder destructivo y la sofisticación de sus atentados terroristas, que tenían como objetivo a la fuerza pública, y terminaron segando la vida de decenas de personas inocentes.

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