18/02/1989
Asesinato del coronel de la Policía Valdemar Franklin

Para Richard Franklin el recuerdo del hombre que dio su vida al servicio de este país lo ha motivado a continuar.

El coronel murió cerca de donde fue detonado el carrobomba que asesinó al gobernador de Antioquia Antonio Roldán. Foto: El Colombiano - Hernando Vásquez.

La muerte de Valdemar Franklin significó la pérdida de uno de los personajes que más luchó en contra de la ilegalidad. El Espectador

El 18 de agosto se llevó a cabo una misa en el Comando Metropolitano, en ella rechazaron el crecimiento de la violencia. Foto: El Espectador

Después de la ceremonia religiosa, el féretro fue llevado desde el Aeropuerto Olaya Herrera hasta Bogotá, en donde fue sepultado. Foto: El Colombiano - Wilson Daza.

Sicarios de Pablo Escobar asesinaron en Medellín al coronel de la policía Valdemar Franklin, por su determinación en la lucha contra el narcotráfico.

El 18 de agosto de 1989, a las 6:10 de la mañana, el coronel Valdemar Franklin Quintero, Comandante de la Policía del Departamento de Antioquia, fue asesinado por un grupo de sicarios que le dispararon ráfagas de metralleta mientras esperaba el cambio de un semáforo en la carrera 80, en Medellín.

El coronel, de 48 años, recibió 31 balas que le ocasionaron la muerte inmediata. Su conductor y su escolta, León Enrique Madrid Zea y Miguel Ángel Marín Flórez, fueron trasladados a la Policlínica y posteriormente a la Clínica de la Policía de Belén, sin revestir mayor gravedad.

Firmeza en la aplicación de justicia

El Coronel emprendió una lucha en contra de las guerrillas, las autodefensas, los narcotraficantes y todo el que estuviera al margen de la ley. Dirigió la Operación Retorno y la Operación Primavera, dos grandes golpes en contra de los grupos paramilitares del Magdalena Medio, con los que desmantelaron laboratorios para el procesamiento de cocaína.

Así mismo, protagonizó operativos en contra del grupo guerrillero ELN por sus ataques a la infraestructura eléctrica en el nordeste antioqueño, y descubrió el complejo cocalero de San Luis, ubicado en una finca de 15 kilómetros, que hasta tenía planta eléctrica propia.

Además de estos y otros operativos en contra del cartel de Medellín, en mayo de 1989 logró capturar al caballista antioqueño Fabio Ochoa, padre de los narcotraficantes Jorge Luis, Juan David y Fabio Ochoa Vásquez. Lo mismo hizo con Freddy Rodríguez Celade, hijo del capo Gonzalo Rodríguez Gacha, alias el Mexicano.

La crueldad no cesaba

El coronel Franklin murió a pocas cuadras de donde había sido detonado ―hacía 45 días, el 4 de julio de 1989― un carrobomba que asesinó al gobernador de Antioquia Antonio Roldán Betancur. Algunas versiones afirman que este primer atentado iba dirigido al policía, quien al enterarse decidió retirar sus escoltas porque quería evitar que más gente inocente muriera en actos narcoterroristas.

El mismo día de su muerte, el cartel de Medellín asesinó al candidato presidencial Luis Carlos Galán Sarmiento en el municipio de Soacha. Momentos después, el gobierno del presidente Virgilio Barco expidió siete decretos de Estado de Sitio, que contemplaban la extradición de narcotraficantes a Estados Unidos por vía administrativa.

Una vida de servicio a la patria

A los 20 años Valdemar Franklin se graduó como agente de Policía y, años más tarde, de subteniente. En 1986 fue ascendido a coronel. También se desempeñó como Agregado Militar en la Embajada de Colombia en España y como instructor de la Escuela de Policía de Bogotá. Fue coronel de las divisiones de Caldas, Boyacá y Antioquia.

Aunque para la opinión pública el culpable del asesinato era el cartel de Medellín, la Fiscalía General de la Nación nunca lo pudo comprobar. El único capturado fue John Jairo Posada Valencia, alias El Tití, quien confesó haber participado en el crimen. Recibió una pena de once años y siete meses de prisión, pero murió asesinado en la cárcel La Picota de Bogotá, en octubre de 1997.

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