18/08/1989
Asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán

La lucha contra el narcotráfico y la expulsión de Pablo Escobar del Nuevo Liberalismo, sentenciaron la muerte de Galán. Foto: El Mundo.

El primer golpe de Pablo Escobar en contra de Galán lo dio con la muerte de Lara Bonilla, en 1984. Foto: El Mundo.

Para el asesinato del político liberal, Los Extraditables pagaron $200 millones de pesos. Foto: El Mundo.

La esperanza de millones de colombianos se fue el día en que los sicarios asesinaron a Galán en la Plaza de Soacha. Foto: El Espectador.

"Por la democracia, por la paz, siempre adelante, ni un paso atrás”, una frase de Galán que está en la memoria de los colombianos. Foto: El Mundo

Después de un intento frustrado por acabar con su vida, el candidato presidencial Luis Carlos Galán fue asesinado en la Plaza de Soacha por Los Extraditables, quienes no le perdonaron no haber aceptado a Escobar en el movimiento Nuevo Liberalismo, ni sus actuaciones en contra del narcotráfico y la corrupción.

El 18 de agosto de 1989, a las 8:00 de la noche, el candidato presidencial Luis Carlos Galán Sarmiento fue asesinado por el sicario Jaime Rueda Rocha en el momento en que se subía a un escenario en la Plaza de Soacha para hacer una intervención política. Minutos después fue trasladado al hospital de Kennedy, en donde falleció a causa de las heridas mortales que le generaron los proyectiles de metralleta que le dispararon.

Fuertes declaraciones

Galán se convirtió en el objetivo militar de Pablo Escobar desde el 4 de marzo de 1982, cuando en su actividad “Oigamos a Galán” ―que tuvo lugar en el Parque Berrío, en Medellín― afirmó que el representante a la Cámara Jairo Ortega, quien inscribió a Escobar en su lista, no representaba su ideología de cambio de la política y la moral colombiana. Con este discurso, y sin necesidad de nombrarlo, lo expulsó públicamente del movimiento de Renovación Liberal que presidía.

Preferimos perder esos votos, pero no perder nuestra autoridad moral para defender la restauración democrática de este país”, dijo Luis Carlos Galán.

En los años siguientes, el político se dedicó a fortalecer su postura en contra de la corrupción, el clientelismo, el narcotráfico y todos lo antivalores que habían corrompido la política. Este discurso tuvo una buena aceptación en los colombianos que lo perfilaban como el presidente que corregiría el rumbo del país.

El plan era matarlo

El lugarteniente de Escobar, Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, en la declaración ante la justicia en el proceso que se llevaba en su contra, afirmó que el primer golpe que dieron para debilitar la carrera política de Galán fue el asesinato del ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla, en 1984, pues el también liberal se había convertido en su aliado en la lucha para demostrar los nexos de Escobar con el narcotráfico.

Escobar temía que Galán fuera presidente porque sabía que esto implicaría que la extradición fuera aprobada. Por esto, en asocio con Gonzalo Rodríguez Gacha, alias El Mexicano, ordenó el primer atentado para asesinarlo.

El 4 de agosto de 1989, en el momento en que Galán daría una conferencia en la Universidad de Medellín, sicarios de Los Extraditables dispararían unos lanzacohetes desde una propiedad vecina. Sin embargo, el plan se cayó cuando un vecino le avisó a la policía que estaba observando unos movimientos extraños, lo que obligó a los delincuentes a huir, dejando abandonado un vehículo con granadas y armas de largo alcance.

Frustrado el atentado, pusieron en marcha un segundo plan. Para esto, y con el fin de evitar errores, encargaron el arma con la que lo asesinaron. Escogieron el 18 de agosto de 1989 como el día para matarlo. Sobre las 8 de la noche, en la Plaza de Soacha, lograron su objetivo.

Mataron no solamente al presente, sino también al futuro del país», Misael Pastrana Borrero, expresidente de Colombia.

Este día también fue asesinado el coronel Valdemar Franklin Quintero, Comandante de la Policía del Departamento de Antioquia, por un grupo de sicarios que le dispararon ráfagas de metralleta mientras esperaba el cambio de un semáforo en la carrera 80, en Medellín. Con estos dos hechos, que sitiaron al país, entró en vigor el Tratado de Extradición o Ley 27.

Los culpables

Aunque la responsabilidad del asesinato de Galán recae en Escobar y en Gacha, como autores intelectuales, y en Jaime Rueda Rocha y Henry de Jesús Pérez, como autores materiales, con el paso de los años la lista de responsables ha crecido, conforme las investigaciones se siguen desarrollando, pues al ser declarado por el Consejo de Estado, en 2016, como delito de lesa humanidad, no prescribe.

También fueron vinculados al asesinato, que fue posible por una alianza entre el narcotráfico y el Estado, el General (r) Miguel Maza Márquez, el entonces director del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), por debilitar de manera deliberada el esquema de seguridad del candidato presidencial; el paramilitar Carlos Cataño Gil, por determinar el hecho; el político Alberto Santofimio Botero, como autor intelectual; y varios miembros de la Policía que no cumplieron a cabalidad sus funciones antes, durante y después del magnicidio.

Luis Carlos Galán se convirtió en un fenómeno político, miles de colombianos lo veían como una persona valiente, capaz de enfrentársele al narcotráfico para sacar adelante su deseo de restablecer la democracia, que había sido reemplazada por la violencia. Con su muerte, los narcotraficantes demostraron que estaban dispuestos a sobrepasar cualquier límite.

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